¿Cómo construir un amor bonito?

Un amor bonito es lo que muchos quisiéramos tener pero pocos hemos tenido la oportunidad de disfrutar. Cómo conseguirlo y/o construirlo es lo que necesitamos aprender para no dejarlo pasar cuando nos llegue.

Este es un amor que nace desde la ternura, el desprendimiento, desde la profundidad de nuestras miradas. El amor bonito se crece en el respeto y en la igualdad de derechos para convivir.

Quizás este amor no arrebata con una locura pasional —quizás, sólo quizás—, pero si es así en cada momento de pasión hay una fusión de cuerpos y almas que excita y purifica los rincones más escondidos de dos cuerpos entregados a un milagro de amor.

En los amores bonitos los largos silencios están llenos de compañía y de un “te amo”. El roce de la piel, aunque parte ya de la rutina, todavía es sortilegio divino, creador de fantasías eróticas…

Los celos se usan más como una coquetería seductora que como una herramienta de poder y humillación sobre el otro.

Los difíciles momentos de desacuerdos finalizan siempre en un compromiso de continuidad y lealtad. Las discusiones no son recordatorios de ruptura, son simplemente formas de expresar ideas a través de las cuales cada miembro puede expresarse libremente sin ser juzgado.

Es importante escoger la pareja que esté dispuesta a vivir contigo un amor bonito, a iniciar la experiencia de amar sanamente, por el tiempo que la vida se los permita. Ambos miembros deben estar dispuestos a hacerlo voluntariamente, sin presión. Éste es un amor que surge sin el uso de la fuerza y el engaño. Es un compromiso de dos, no basta con el esfuerzo de uno.

En el amor bonito ambos miembros de la pareja se encuentran relajados la mayoría del tiempo, se plantean objetivos en común, la calidad del tiempo compartido es evidente. Si hay hijos, los hijos se observan felices, sonrientes y muy independientes.

Personalmente, la vida me ha dado la oportunidad de construir y disfrutar de este amor especial, bonito, por tanto les puedo asegurar que es posible, real. El amor bonito es un compromiso de vida, no es temporal. ¡También puede ser tu experiencia, si deseas hacerla tuya!

“Si volviera a nacer, te buscaría por tierra y por mar… hasta encontarte, como ya lo hice una vez. Estaba segura que esperabas por mí”.

Hasta nuestro próximo encuentro.

¿Cómo hacer que me ame?

Cómo hacer que me ame? es la pregunta que nos revolotea a muchos en la mente mientras vivimos una relación desigual donde parecemos estar suplicando una pizca de amor.

¿Cómo lograr que esa persona amada se entregue a mi con un amor puro y profundo?

¿Cómo lograr que me mire con el alma y me demuestre su amor con un compromiso?

Si te encuentras viviendo una relación en la cual te haces estas preguntas y te esfuerzas constantemente por ganarte el amor de tu pareja, entonces eres capaz de llegar a cualquier extremo por lograr un detalle de tu pareja.

Cualquier cosa valdrá la pena si evita que la relación se disuelva o que tu pareja te abandone.

Tus más típicos esfuerzos son:

  • Financiarle todos sus hobbies para que se sienta cómodo(a).
  • Permitir que abuse emocionalmente de ti, justificándole por sus problemas emocionales y su difícil pasado.
  • Actuar exactamente como te pide que actúes para complacerle y evitar que se enoje aunque esté en contra de lo que tú eres.
  • Perdonar su infidelidad una y otra vez por ser parte de sus problemas emocionales.
  • Suplicarle que vea a un terapeuta para salvar la relación.
  • Muchas veces aceptas responsabilidades que no te corresponden para que tu pareja no las asuma.
  • No cuestionas sus opiniones para no irritarlo(a).

Si esta lista de formas de ganarte el amor de tu pareja coincide con las tuyas, entonces estás luchando desesperadamente por ganarte el amor de alguien que obviamente no te corresponde de la misma forma que tú has esperado.

Te estás esforzando por complacer, seducir y mantener una esperanza en un amor que ya murió o que nunca existió.

Estás dispuesto(a) a esperar lo que sea necesario o a esforzarte aún más por esa persona, siempre y cuando haya una esperanza de encuentro o reconciliación sin darte cuenta que todo esfuerzo será inútil para lograr el amor de tu adorado(a). La razón por la cual no lo conseguirás es que el amor no es algo que se construye a costa de la desigualdad y el abuso emocional de uno de los miembros de la pareja. El amor se construye entre dos, permite que ambos crezcan al mismo tiempo.

El amor no se gana suplicando migajas de afecto, ni sometiendo tus valores más importantes al yugo de una relación donde la humillación y el irrespeto son el pan de cada día.

Muchas veces creas la tonta ilusión de que algún día se dará cuenta de lo que vales, entoces regresará y suplicará tu amor. Mientras tanto, tu vida transcurre llena de sufrimiento, dolor y desesperanza. Pasarán semanas, meses, años… ese momento de su regreso nunca llegará y si llega no será para amarte pulcramente, sanamente.

En otras oportunidades, no te crees lo suficientemente atractivo(a) para merecer su amor. Es así que comienzas a girar en torno a la idea de “si por lo menos yo fuera lo suficientemente atractivo(a), querría cambiar por mi”. Es imposible mantener la autoestima alta si todo el poder afectivo se lo has entregado a tu pareja.

Finalmente, cuando amamos sanamente y sabemos que el amor ha muerto o simplemente no es correspondido, dejamos ir al otro con desprendimiento, agradeciendo lo vivido y con la convicción de que amores más plenos y duraderos estarán esperando por ambos más adelante.

Si tu amor no es correspondido o sientes que no es el amor que andas buscando, despídete de tu ser amado con humildad, dejando su ser y tu ser libre para amar nuevamente.

Hasta nuestro próximo encuentro.

¿Cómo sabrá?

Horas y horas de placer con mi hija disfrutando del último éxito del equipo Disney, la película Encantada, ha despertado en mi importantes reflexiones acerca del romanticismo, el amor y sus diferentes demostraciones, las cuales hoy quiero compartir con todos ustedes.

La vida real está muy lejos de ser un cuento de hadas, como lo refleja esta producción a través de sus personajes y su trama. Pero al mismo tiempo me atrevo a afirmar que cada uno de nosotros lleva algo de princesa o príncipe dentro de sí. Ese elemento dulcemente romántico, representado en la película por la princesa Giselle y el príncipe Edward, puede ser aprovechado en la pareja para conservar la calidez, la ilusión y el amor vivo a través de los años.

Se trata entonces de permitir brotar de tu interior diferentes maneras de hacerle saber a tu pareja que le amas. Consiste en no asumir que lo sabe, en no dar por sentado el amor, en buscar creativamente diferentes estrategias o lenguajes del amor para hacerle saber que tu amor está vivo.

Así quiero hacerles referencia al tema musical de la película. ¿Cómo sabrá? es una de las expresiones en la versión en español, aunque quiero confesarles mi preferencia por la versión en inglés, que por cierto obtuvo muy merecida nominación al Oscar, dónde se hace una hermosa mención a cómo expresar el amor para hacerle saber a la pareja que se le ama. El tema es divertido, entretenido y además… ¡romántico!

El romanticismo bien aprovechado y no abusado puede tener efectos extraordinarios en la renovación constante del amor. Las mujeres tendemos a sobrecargar las relaciones de romanticismo ilusorio y el hombre a alejarse de él. Recomiendo un balance entre las extremas exigencias femeninas y la fría ausencia masculina. Las mujeres debemos ser astutas para manejar el romanticismo en su correcta dosis y no sobreexigir a nuestras parejas de detalles que los agoten constantemente.

El romanticismo debe ser expresión del amor pleno, no la expresión de la dependencia que sentimos de ser amados(as). El romanticismo no es la expresión del amor enfermizo.

Por otro lado, el hombre por su naturaleza cazadora, debe hacer serios esfuerzos para preservar acciones de afecto hacia su pareja y así mantener la magia y la fantasía en su relación. Muchos hombres se hacen asiduos a recibir afecto, por tanto se les olvida lo importante que es para la mujer sentir que ella es también amada y apreciada.

Giselle combina el mundo de las hadas con el mundo verdadero y se encarga de construir un amor romántico real con un hombre que no es su príncipe, tarea valiente y desafiante. Posiblemente, esa es en parte una tarea de todas nosotras, construir un amor real, pleno desde nuestro ideal romántico. Construir un amor cargado de ilusiones pero basado en la realidad, donde ambos seamos capaces de hacer una vida juntos, donde ninguno de los dos sea forzado a ser algo diferente a lo que es.

¡Ponte en acción ahora, hazle saber cúanto le amas! Haz de tu relación un vínculo donde la conquista sea la constante, sin perderte en la oscuridad de la dependencia y el hostigamiento.

Hasta el próximo encuentro.

El pretendido amor sin fin (II)

Hoy quiero traerles otra reflexión sobre la falsa creencia de que el amor es inagotable o inmortal. Ciertamente, hay amores poderosos, inmensos, entregados. Hay amores que dejan una huella imborrable en el recuerdo porque representan de alguna forma algo especial, pero de igual manera al fin se desvanecen si son heridos continuamente.

En esta oportunidad vengo a hablarles del sufrimiento que produce muchas veces el creer ciegamente en el romántico amor inmortal. Basados en esa creencia nos mantenemos en relaciones totalmente insanas por la única razón de que nuestro amor es “para siempre”. Nos regodeamos por años tratando de salvar un amor insalvable.

El “para siempre” retumba en nuestras mentes como un objetivo final de vida. Somos capaces de hacer lo que nunca imaginamos, soportamos la peor de las relaciones con la idea de “eso va a pasar”, “todo va a mejorar pronto”. Incluso actuamos en contra de lo somos por creer que así el amor se fortalecerá y que seremos premiados con un final feliz. Lamentablemente, queridos(as) lectores no es eso lo que sucede en la vida real.

En la vida real el amor puede desvanecerse, y la felicidad no está al final del camino sino que se construye día a día.

Me considero una optimista de la convivencia amorosa, soy una defensora del amor sano y respetuoso. Sin embargo, cuando el amor llega a su final o cuando se usa como justificación para mantener el sufrimiento, soy una batalladora de la búsqueda de salidas y la construcción de la felicidad, aunque construirla conlleve la ruptura de la relación de pareja.

Cuando un amor llega a su final debe dar paso a la reflexión, al crecimiento. El dolor es una oportunidad para aprender a amar de otra manera. Es una oportunidad para abrir puertas, no para cerrarlas.

Hasta el próximo encuentro.

El pretendido amor sin fin

Hoy quiero comentarles brevemente sobre la creencia romántica e ilusa de que el amor es inagotable y para siempre. Nos ilusiona creer que nuestro amor durará para toda la vida y que superará cualquier obstáculo que se le presente. Tenemos la creencia falsa de que se hará cada vez más fuerte e invencible superando el sufrimiento y las heridas.

Lamentablemente —¿o debo decir afortunadamente?— el amor no es inmortal, porque si lo fuera estaríamos condenados(as) a vivir enamorados(as) posiblemente de aquel(la) que ya nos dejó de amar. El amor se agota, se cansa, se muere. Mientras más lo hieres más lo acercas a su final.

¡Alerta! Si el amor en tu actual relación de pareja comienza a agotarse, no te angañes, no te quejes, actúa.

Hasta el próximo encuentro.