Cómo hacer que me ame (ii)

Durante todos mis años como terapeuta, son muchas las personas que han asistido a mis sesiones tratando de conseguir una simple alternativa que permita finalmente hacer florecer el amor en su compañero(a) de vida. El terapeuta es generalmente uno de los últimos recursos. El cansancio, el hastío, la desesperanza, traen a uno o a ambos miembros de la pareja a terapia. Generalmente, es el último escalón para agotar la esperanza de lograr el amor que se ha estado persiguiendo insistentemente por mucho tiempo.

La persona insatisfecha ha intentado hasta lo inconcebible para lograr el afecto de su amado(a):  súplicar por un poco de afecto,  seducir para lograr contacto a través del sexo, hasta la amenaza por la evidente frialdad. El terapeuta es entonces  la última opción.

La mayoría de mis pacientes, especialmente mujeres, invierten horas y horas desplegando estrategias para lograr minucias de atención. Cualquier simple llamada de teléfono o un beso en la mejilla les dispara un mundo de ilusiones que viene seguido de una terrible dosis de realidad que las conecta con la penosa desilusión del desamor.  Es alarmante que muchas de ellas prefieren continuar el amargo camino del desamor antes que enfrentarse al dolor de la pérdida de su pareja. Por lo cual continuan tristemente rondando una esperanza ilusoria de que algún día “me amará” o “se dará cuenta de que me ama”.

El dolor del desamor es profundo y muchas veces inmanejable para aquellas personas que sienten que su vida necesita de la presencia del otro para ser felices. También para esas personas que se hunden en la oscuridad y la desesperación en la ausencia del otro. Esa angustiosa búsqueda  porque el otro nos ame es de alguna forma  la necesidad de autoconfirmación de nuestra propia valía, de reasegurar en el otro  que merecemos ser amados. Esa reafirmación de estima sólo puedes conseguirla dentro de ti, no está afuera, ni en ninguna otra persona, está dentro de ti y sólo tú puedes conseguirla.

Algunas preguntas surgen inevitablemente al abordar este tema:

  • ¿De dónde viene tal desmedida necesidad de ser amado?
  • ¿Por qué tantos años invertidos en tratar de salvar una relación en la cual el amor siempre estuvo en duda?
  • ¿Para qué poner el amor del otro por encima del tuyo propio?
  • ¿Para qué someterte al desamor y al sufrimiento por tanto tiempo?
  • ¿Para qué suplicar el amor cuando puedes construirlo y disfrutar de él libremente?

Es ahora tu oportunidad de iniciar un camino de crecimiento en el cual puedas conseguir tus propias respuestas

La respuestas pueden ser tan o aún más dolorosas que el propio proceso de desamor vivido por años. Pero el resultado es que la persona es capaz de ver que es imposible forzar el amor, y finalmente es libre de su propios temores, está en libertad de poder amar en forma diferente. Es capaz de amar libremente en un amor que se construye día a día.

Es ahora la oportunidad para iniciar un camino de crecimiento donde encontrarás tus propia respuestas. Descubrirás  que el verdadero amor no te hace  sufrir, el amor bonito y maduro ofrece libertad, seguridad y una amplia gama de posibilidades para crecer juntos. No dudes en buscar ayuda si sientes que la necesitas para conseguir tus respuestas!

Siempre contigo.

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