Carta triste a una amiga

Hoy quiero contarte cuánto he cambiado desde la última vez que nos vimos. Cuánto me han hecho reflexionar mis experiencias, aunque en el fondo sigo siendo la misma soñadora de siempre. Recuerdo ese último encuentro. Tenías la mirada baja, la sonrisa perdida. Tu belleza de siempre, era ya casi invisible. La tristeza se reflejaba en tus pasos lentos, en tu semblante lloroso, en tus manos temblorosas y vacías.

Recuerdo tu afán necio por silenciar tu dolor. Pero amiga mia, nunca hubo mentiras entre tu y yo, habíamos aprendido a descubrirnos el alma en los ojos. No tenía dudas, él había hecho de tu vida un suplicio. Tu cuerpo y tu mente habían sido blanco sin compasión de sus golpes, tu alma ya no toleraba más heridas. Pero aún asi no concebías tu vida sin él. Tu vida completa era un sueño roto.

Quise decirte tantas cosas y no lo hice. Quiero pedirte perdón por no haberlo hecho, quizá hoy fuera diferente. Quería decirte que tu encanto físico era sólo el reflejo de la belleza de tu alma, que tu gran corazón no merecía tan horrendo atropello. Que en su lugar merecías un amor puro y hermoso. Quise decirte que no estabas sóla, pero no te lo dije.

Mis labios estaban tentados a expresarte que quien dice amar no hiere ni maltrata, pensé que no me escucharías. El amor no es sufrimiento y te vi padecer tanto. Intenté detener tu dolor pero me confesaste que aún lo amabas y no me atreví a lastimarte.

Ya no eras la misma. Ya no mirabas al cielo, ya no buscabas las estrellas, ya no sonreías con el vuelo de las aves. Ya no creías en ti. Te dibujabas débil, pequeña, sumisa. Ya no quedaba nada de mi risueña amiga. Él había acabado contigo, la vida con él te había robado la dicha. En su lugar te había dejado miedo y dolor.

Hoy te pido perdón mi amada amiga, por no haber llorado contigo. Espero que estas palabras lleguen a ti de alguna manera. Desde tu partida el consuelo no conforta mis noches.

Aquí al pie de tu tumba, te pido perdón por mi cobardía. Te pido perdón por no atreverme a hablarte en aquel último encuentro… quizá hubiera impedido que él acabara con tu vida aquella mañana de julio.

Hasta siempre

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