¿Por qué me fuiste infiel?

¿Por qué me hiciste esto?, ¿por qué lo hiciste, si yo no me lo merecía? Éstas son preguntas que nos hacemos una y otra vez cuando la infidelidad nos ha roto el corazón. No hay respuestas únicas. Son muchas las explicaciones para la deslealtad, muchas las razones que conseguimos para justificar el engaño.

Examino con Uds. algunas de las respuestas más comunes:

1. “Lo hice porque mi relación se había tornado aburrida y poco excitante” Los que buscan excitación y altos niveles de emoción fuera de la relación ciertamente la encuentran, pero es absolutamente temporal. Se trata de una excitación pasajera. Dura mientras permanece el encanto de una relación a escondidas, secreta. Posiblemente esta nueva relación igual termine convirtiéndose en tediosa y aburrida. Entonces, todo esfuerzo por recuperar las emociones perdidas habrá sido en vano; y el nuevo amor, ilusorio.

2. “Me cansé de su carácter y las interminables peleas” Las personas que huyen de los conflictos sólo los están postergando, evadiendo. No están aprendiendo a manejarlos, no aprenden a negociar las diferencias, sólo saben escapar. Si sólo se quedaran para asumir la responsabilidad de aprender juntos, la relación crecería en lugar de morir.

3. “Decidí hacerlo porque me hizo sentir especial de nuevo.” Para muchos es vital el sentirse especiales, amados, apreciados. Cuando esto no sucede algunos lo buscan en otra persona, sin percatarse que toda relación que se inicia producirá un encantamiento y los hará sentirse muy especiales. Pero como ustedes saben… el encantamiento es pasajero, temporal. ¿Qué tal si invirtiéramos nuestros esfuerzos en recuperar la energía desvanecida de la propia relación? ¿Qué tal si le pones una cara de sonrisa a tu relación en lugar de buscar sonrisas fuera de ella?

4. “Lo hice porque me enloqueció la atracción sexual que no sentía en mi relación” El sexo es indiscutiblemente un elemento esencial del amor, sin embargo, la persona pronto se dará cuenta que el sexo por sí solo no es capaz de tocarnos el alma. El sexo no nos lleva a construir relaciones íntimas, no nos hace caminar el mismo sendero de la vida. Si sólo nos tomáramos el tiempo para enriquecer nuestra sexualidad y evitar la rutina, podríamos evitarnos muchos sinsabores.

Cualquiera que sea la justificación que se le dé al acto infiel, si tú eres la persona engañada, ¡No te sientas culpable! Porque sencillamente no lo eres. La infidelidad es una decisión propia, no es obligada.

En cambio, te sugiero evaluar qué podrías hacer para mejorar tu relación para regresarle la armonía, pero nunca asumir la responsabilidad de la infidelidad del otro. ¡Esa es absoluta responsabilidad de tu pareja!

Superar el dolor de la infidelidad puede tomar tiempo y mucho esfuerzo. Sin embargo, siempre es posible sanar las heridas, para lo cual se requiere un profundo compromiso de ambos con el fin de dejar atrás la brecha que los separa. Se requiere el compromiso de la lealtad a costa de lo que sea y el compromiso de pasar la página y seguirse amando…

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