Reinventar el amor cada día

El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno”. Es la forma en la cual García Márquez logra reflejar majestuosamente la necesidad de reinventar el amor en el matrimonio.

Esta cita me hace reflexionar mucho sobre la relación amorosa que iniciamos con el entusiasmo irracional de la pasión y que va madurando hasta convertirse en un amor estable, hermoso y duradero. Así, cuando el amor inicia la etapa bonita de estabilidad, la interacción diaria, el tiempo o el tedio podrían causar tremendas heridas a la relación, si no notamos las señales de alerta.

Todos deseamos una relación armoniosa y estable pero que al mismo tiempo nos haga Ganarle la batalla al aburrimiento y a la monotonía es una labor que inicia todos los días, cada mañana. .sentir un sublime sobresalto, un fogoso estremecimiento, un divino frenesí. Ganarle la batalla al aburrimiento y a la monotonía es una labor que inicia todos los días, cada mañana. No me refiero aquí a costosos, complejos y lujosos encuentros de pareja.

Tampoco me refiero a rosas rojas sobre la mesa, ni al típico romanticismo que usualmente asociamos con el amor y la permanencia de la relación. Hablo en esta nota de la creación de un espacio y tiempo donde la pareja comparta el más íntimo y trascendente momento para amarse. No se trata necesariamente de hacer el amor: hablo de enamorarse, de encantarse, de seducirse aún sin tocarse.

Cada pareja es única. Cada pareja puede buscar su propia forma de enamorarse: En la cocina, mientras preparan la cena juntos, en el jardín mientras siembran sus flores preferidas, en la librería mientras compran un libro, en el estadio mientras asisten a ver un partido de beisbol, el viernes por la noche mientras disfrutan de una película en la sala de su casa.

Mi pareja y yo hemos descubierto —por accidente— que trabajar juntos en el cuarto de estudio es una de las oportunidades más deliciosas para enamorarnos. Cada uno se concentra en su trabajo, no hay ramos de flores, ni candelabros encendidos, mucho menos copas de champaña. Un silencio erotizante nos envuelve. Su compañía es intensa aunque a ratos él parece no percibir la mía. La verdad es que sé que él se deleita en mi presencia silente. Hay erotismo sensual en las miradas que entorpecen la quietud de nuestro espacio. No hay contacto sexual, mas hay sensualidad en el aire ligero y fresco de nuestro espacio.

Reinventar el amor es no dejar ir lo delicioso e intenso del erotismo entre las garras del tiempo y la rutina. Es usar nuestra creatividad para no dejarlo morir. El amor bonito no por estable tiene que ser unicolor, plano. Estabilidad no significa aburrimiento. Podemos hacer de nuestra relación una experiencia multicolor.

Reinventar el amor no significa exigir un romanticismo cursi como demostración de afecto y fidelidad. Esto agota, cansa, mantiene a la pareja tensa, en constante búsqueda de estrategias de seducción sólo por complacer sueños de hadas. En la medida en que la relación madura, no necesitamos cartas rosadas —aunque no tengo nada en contra de ellas— para confirmar que el amor todavía existe.

En su lugar, la pareja puede tener la oportunidad de crear espacios que ambos consideren sensuales y oportunos para enamorarse sin presión, sin angustias, con naturalidad. Donde puedan envolverse en un aire paradisíaco imaginario y hacer del amor algo diferente cada día…

Siempre Contigo

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